Introducción
Dios merece lo mejor. Como liderdealabanza, directordecoro o músico cristiano, no estamos llamados a improvisar ni a conformarnos con “lo que salga”. Estamos llamados a servir con excelencia musical, no para lucirnos, sino para glorificar a Dios y edificar a la iglesia.
La excelencia no es perfeccionismo ni vanidad. Es una expresión de amor y honra hacia el Señor que nos dio el don de la música. En este artículo, redescubriremos por qué y cómo estudiar, practicar y servir con excelencia como músicos del Reino.
1. La excelencia honra a Dios
En el Antiguo Testamento, cuando Dios pidió que se construyera el tabernáculo, dio instrucciones específicas, detalladas y bellas (Éxodo 35–36). Cada elemento debía ser hermoso y bien hecho, porque era para Él.
Así también, nuestra música debe reflejar reverencia, dedicación y belleza. No porque Dios necesite sonido perfecto, sino porque lo merece todo.
Como dice el Salmo 33:3:
“Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.”
“Hacedlo bien” significa: con intención, con trabajo, con pasión. Esa es excelencia musical.
2. Excelencia no es fama, es fidelidad
El mundo celebra al músico que brilla. Pero en el Reino, Dios honra al músico que es fiel en lo poco (Mateo 25:21).
No necesitas una voz espectacular o un título universitario para servir con excelencia. Lo que necesitas es:
✅ Compromiso constante
✅ Disposición a aprender
✅ Corazón humilde para recibir corrección
✅ Disciplina para practicar
Un directordecoro que da lo mejor de sí, aun con pocos recursos, glorifica más a Dios que quien tiene mucho talento pero sirve con descuido.
3. La preparación es parte de tu adoración
Practicar tu instrumento, estudiar teoría musical o ensayar con tu ensambleinstrumental no es un acto secular. Es una forma de adoración.
Cuando dedicas tiempo a mejorar tu técnica, memorizar una partitura o afinar tus voces, estás diciendo:
“Señor, esto es para Ti. Mereces lo mejor de mí.”
Como enseñó Martin Lutero:
“La música es un don precioso de Dios. Quien la practica bien, está sirviendo al Señor con gozo.”
Tu ensayo es un altar. Tus partituras, una ofrenda. Tu esfuerzo, un acto de amor.
Por experiencia propia, puedo decirte que cuando convertimos el ensayo en un acto de adoración —no solo en una práctica musical—, algo profundo ocurre. El tiempo se llena de gozo, la preparación cobra sentido y el Espíritu de Dios comienza a moverse. Ya no se trata solo de afinar voces o coordinar acordes, sino de preparar el altar. Cada nota, cada pausa, cada mirada con tu grupo se vuelve una semilla con fruto eterno. Y ahí, ya no somos nosotros: es Dios tomando la dirección.
4. La excelencia construye unidad en el equipo
Cuando cada integrante de un equipo musical —desde el solista hasta el ensambleinstrumental— se prepara con excelencia, el resultado es armonía, unidad y gozo.
Los ensayos fluyen mejor. Hay menos errores. Se puede ir más profundo en interpretación. Y lo más importante: la congregación puede ser guiada con claridad a la adoración.
La falta de preparación, por el contrario, genera frustración, cansancio y hasta división. Ser excelente bendice a tu equipo tanto como a tu iglesia.

5. Estudia más allá de lo básico
No te conformes con “tocar de oído” o saber algunos acordes. Si Dios te ha dado el privilegio de liderar, entonces es tu responsabilidad capacitarte continuamente:
🎵 Aprende lectura musical
🎵 Estudia armonía y estructura de canciones
🎵 Investiga historia de los himnos y salmos
🎵 Conoce cómo dirigir ensayos con eficacia
🎵 Actualízate en técnicas vocales e instrumentales
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Como dice el apóstol Pablo en 2 Timoteo 2:15:
“Procura presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
También en la música se espera que uses bien las herramientas que Dios te ha dado.
6. Excelencia con humildad y espíritu correcto
Un gran peligro del músico que se esfuerza es el orgullo. Puede pensar: “yo sé más”, “yo lo hago mejor”, “sin mí esto no suena igual”.
Pero la excelencia sin humildad es ruido vacío. Por eso, antes de cada ensayo, cada presentación o cada clase, ora:
“Señor, que todo lo que haga sea para que Tú seas conocido, no yo.”
Como enseña Bob Kauflin:
“La meta del músico cristiano no es ser admirado, sino facilitar la adoración de otros hacia Jesús.”
(Kauflin, B. “Worship Matters”)
7. El fruto eterno de servir con excelencia
Cuando sirves con excelencia, la iglesia lo siente. La adoración fluye más libremente, los corazones se abren, y la presencia de Dios es honrada.
Además, eres ejemplo para niños, jóvenes y nuevos músicos. Ellos aprenderán que el arte en la iglesia no se improvisa: se consagra.
Muchos se acercarán no por tu virtuosismo, sino por tu pasión, disciplina y entrega. Eso forma discípulos. Eso deja legado.
Aplicaciones prácticas
🎯 Evalúa honestamente tu nivel musical y espiritual
🎯 Dedica al menos 3 horas semanales para practicar
🎯 Escucha grabaciones de tus ensayos y aprende de tus errores
🎯 Busca mentoría o formación formal si puedes
🎯 Enseña a otros lo que has aprendido
Conclusión: ¡Hazlo bien, porque es para Él!
Dios no te pide perfección, pero sí te pide dedicación y amor. Si eres liderdealabanza, directordecoro o miembro de un ensambleinstrumental, tu misión es clara:
Estudia, practica y sirve con todo tu corazón.
No por reconocimiento, sino por reverencia. No por aplausos, sino por obediencia. No por ti… sino por Él.
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